lunes, febrero 12, 2018

Seis rostros del jazz chileno

El Mercurio

Estas mujeres están dando que hablar en la escena actual del jazz chileno. Mientras algunas prefieren el género tradicional, otras se han volcado hacia la parte más experimental. Más allá de sus propios estilos, todas estas artistas reconocen al jazz como la escuela que las motivó a seguir sus propios caminos musicales.

Por Maritza Peña Delgado

Melissa Aldana, saxofonista
Triunfo en Nueva York

Creció escuchando tocar a saxofonistas en su casa: es hija y nieta de músicos de jazz. "Yo tenía seis años y estaban haciendo una clase grupal, me mostraron cómo hacer tres notas y me enamoré. En 2007 me fui a estudiar saxo a Boston y cuando terminé la pregunta era: ¿Me vuelvo a Chile o me voy a Nueva York? Pero yo me dije: 'bueno, en realidad no tengo nada que hacer en Chile, tengo 21 años, veremos lo que pasa'. Me fui y no he vuelto desde entonces (...) Yo les digo a los músicos jóvenes que es importante viajar, abrir los ojos y ver el mundo. En Nueva York te codeas con lo mejor de lo mejor y eso es lo que te hace crecer como músico y eso no pasa en ninguna otra parte".

Hace cinco años ganó el Thelonius Monk Competition, un prestigioso concurso mundial para jóvenes jazzistas. "Ser la primera mujer y latinoamericana en ganarlo no significa nada. Que gente como Wayne Shorter (saxofonista estadounidense) me haya elegido, es lo que importa".

"Lamentablemente para la mujer existen diferencias, discriminación, pero hay que ser fuerte con lo que quieres hacer, debes estudiar para entregar algo valioso, luchar por lo tuyo y todas esas cosas van a pasar de lado".

Este año Melissa (29) espera grabar un disco en formato quinteto, para lo que está coordinando con sellos discográficos. "Además tengo otro proyecto que se llama Artemis, un colectivo de puras mujeres donde participan Cécile McLorin Salvant, Renee Rosnes, mujeres muy potentes".


Thais Marie Antoine Cantante
"El jazz en la voz"

Nació en Francia en un ambiente impregnado por la música, pero fue en Chile donde comenzó a desarrollar su potencial en el canto. "Me gusta desde que tengo memoria, escuchaba harto en la casa, sacando melodías e inventando otras. Mis papás son melómanos, pero cuando les dije que quería estudiar música me dijeron 'estudia algo más seguro', tuve que insistir un poco hasta que lo aceptaron.

Coordinó la primera versión del Ciclo Voces del Jazz a finales de 2017, que tuvo presencia de artistas nacionales e internacionales. "Fue un proyecto mío en el que participaron varios cantantes, grupos y bigbands. Hoy ese proyecto sigue en desarrollo".

Thais (34) también está trabajando en el disco "Luna de Mar" para el que tuvo apoyo de un grupo de cinco instrumentistas. "Mi disco tiene composiciones propias y un par de standards (temas conocidos y reversionados por varios músicos). No busco algo complicado, busco algo emotivo, más emocional, pero sigue siendo jazz actual. La historia de cada canción son momentos que he vivido, cosas que he pensado, a veces más desde la música que desde la letra".


Paulette Buera, trombonista
Jazz-ska para bailar

"Comencé a tocar el trombón cuando tenía 13 años. Gherhard Mornhinweg (músico de la Universidad de Chile) llegó a mi colegio para invitarnos a dar una prueba para entrar a la Conchalí Big Band. Al final de la prueba te decía tu aptitud para tal instrumento, y a mí cuando me pasó el trombón. Yo le dije: '¿trombón?, es como grande, es como para hombre'. Yo quería el saxo barítono, porque veía Los Simpson.

En 2001 Paulette Buera (30) participó de una gira a Europa, recorriendo Italia, Alemania y Suiza con la Conchalí Big Band. Participa en la Banda Conmoción hace tres años. "Además toco ska jazz en la banda Mercurio Paradise, tenemos unos discos grabados y queremos grabar otro en septiembre. Me gustaría poder intervenir espacios con la música, ir a poblaciones donde se escucha harto reguetón y mostrar que lo que tocamos es música igual, se puede bailar, que se llama ska y tiene jazz, y a la gente que no le gusta el jazz pero sí el ska, puede juntarlo.


Natalia Ramírez, cantante
Interpretación histriónica

Entró a la Escuela ProJazz y su primera influencia fue la cantante estadounidense Ella Fitzgerald. "Fue amor a primera audición. Me gustó porque es súper histriónica, carismática y graciosa, me sentí súper identificada con ella".

Natalia Ramírez (28) inició su carrera en el jazz en Santiago Downbeat, una orquesta inclinada a la fusión del jazz y el ska. "Saliendo de la carrera empecé a visitar locales de jazz, ahí fue donde me escuchó Roberto Barahona, curador del Festival de Jazz de Providencia, y me invitó a crear un proyecto. Ahora estoy trabajando en una grabación a dúo con el maestro Valentín Trujillo. Además quiero seguir con la docencia, clases particulares que realizo en mi casa y que han tenido harta convocatoria".


Bernardita Fiorentino, cantante y guitarrista
Notas experimentales

Su gusto por la música comenzó en el colegio, mientras formaba parte del coro y de un taller de guitarra. En 2016 quedó seleccionada en una universidad en Estados Unidos pero prefirió quedarse en Chile. "Estaba teniendo un buen momento musicalmente con mi grupo 'Cómo suspender su incredulidad desapareciendo por completo', tocando mis temas y haciendo improvisación libre".

Según Bernardita (24), la baja popularidad del jazz en las radios se debe a que es música de nicho. "Encuentro que es su naturaleza y los que tocamos jazz, a los que nos gusta, lo honramos y seguimos manteniendo la tradición, somos muy fanáticos de una cosa muy puntual de la historia. Es como un té club, un club de jazz, un club social".

Hoy está trabajando en dos proyectos, pero no quiere adelantar detalles porque aún están en fase de preparación. "Uno de ellos es más jazzero, con repertorio de jazz tradicional, y el otro es más personal, con mis composiciones".


Luz Cuadros, clarinetista
Música con carácter

Está convencida de que la presencia minoritaria de mujeres en el jazz tiene una explicación. "Son pocas porque se necesita mucho carácter para surgir en esta sociedad. Estuve en Francia y conocí a muchas mujeres músicos, todas tenían mucho carácter, y yo soy una de ellas, dirijo un ensamble y para esto necesitas ser firme, y no solo firme, necesitas tener un trabajo impecable".

Un profesor de filosofía le regaló un disco de Charlie Parker en el colegio y a Luz (30) le encantó. A los trece años se encontró frente a un clarinete en el Club de Jazz. Le sorprendió su elegancia y decidió que sería su instrumento.

Lleva varios años trabajando en el proyecto Ensamble de Luz, antes compuesto por nueve músicos. "El primer disco tiene composiciones que empecé en 2010, y luego en 2014 gracias a un Fondart pudimos grabar. Ahora son otros músicos, somos un sexteto y estamos proyectándonos con giras. Se viene el segundo disco en mayo, y concierto-obra con performance". *


Las pioneras del Jazz en Chile

El jazz se instaló en Chile en la década del 20, cuando se formaron las primeras orquestas nacionales de este estilo, asociado a clubes nocturnos, donde las mujeres no tendrían cabida. Salvo en el teatro de revistas, donde la argentina Alicia Vignoli era una de las figuras más reconocidas por su talento musical.

En 1943 se fundaba el Club de Jazz de Santiago, reflejo del alcance que estaba teniendo este género, al que se empezaron a incorporar voces femeninas, como las actrices Carmen Barros y Malú Gatica. Como "reina del jazz chileno" se conocía a mediados de esa década a Kerry Keller, intérprete de spirituals que también realizó giras al extranjero, presentándose en Buenos Aires y Montevideo. Posteriormente se dedicó a la actuación teatral.

En los años 60, Inés Délano, quien tenía formación en música lírica y popular, se integraba como lady crooner al grupo dixie Santiago Stompers. Luego se dedicó a enseñar canto. En esta década surgirían las intérpretes nacionales de mayor trayectoria en el jazz local,Rita Góngoray Luz Eliana. La primera, comparada con Billie Holiday, debutó en 1965 con el trío de Roberto Lecaros; incursionó en el bossa nova y siguió en el jazz con el grupo "Seis a la Dixie" y como solista. Luz Eliana fue una de las estrellas de la mítica Nueva Ola antes de dedicarse al jazz, llegando a ser considerada la Ella Fitzgerald chilena.

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