miércoles, agosto 24, 2016

Vicente Bianchi: "Este Premio Nacional de Música es un golpe al corazón"


El Mercurio

En una reñida discusión del jurado, el destacado intérprete, pianista, compositor, y director de coro y orquesta finalmente se llevó este importante galardón artístico.

MAUREEN LENNON Z./IÑIGO DÍAZ 

En su casa "La tonada" se celebró con animadas cuecas. Numerosos amigos, autoridades como los alcaldes de La Reina Raúl Donckaster y Andrés Zarhi, de Ñuñoa, y su familia más cercana lo acompañaron en su festejo.

Una de sus hijas, Bernardita Bianchi, comentó a "El Mercurio" que "hay que dar gracias a este Chile lindo porque por fin se hizo justicia".

Y es que la decimoctava postulación fue la vencida. Ayer, pasadas las cinco de la tarde en el Ministerio de Educación, finalmente se confirmó que Vicente Bianchi Alarcón (1920) fue reconocido con el Premio Nacional de Música 2016.

"Ni soñando voy a llegar a los 100 años. Si no me lo dan este año no creo que esté para el próximo", había señalado hace unos días a este diario, el propio intérprete, arreglista, pianista, compositor, y director de coro y orquesta.

Finalmente el intenso apoyo que concitó su postulación y, en especial, el efecto de las redes sociales dieron buen fruto.

El jurado integrado por la ministra de Educación Adriana Delpiano; el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi; el rector de la Universidad de La Serena, Nibaldo Avilés, y el compositor y Premio Nacional de Música 2002, Fernando García, se inclinó por el autor de "Tonadas de Manuel Rodríguez", en una reñida sesión donde también salieron al ruedo otros destacados candidatos como el musicólogo Luis Merino, los compositores Gabriel Brncic y José Vicente Asuar, y la cantautora Isabel Parra, entre otros. La distinción máxima incluye la entrega de $20 millones y una pensión vitalicia de $900.000 mensuales.

"Habiendo analizado en profundidad los méritos de muchos candidatos, el jurado resolvió entregar por mayoría este premio a don Vicente Bianchi Alarcón. El jurado basó su decisión en el dominio que ha desplegado en un amplio registro de géneros y que lo ha llevado a realizar composiciones, dirección de orquesta, su recopilación Música para la Historia de Chile, música religiosa y arreglos para diversas comedias musicales como 'La pérgola de las flores'", manifestó Adriana Delpiano.

Ernesto Ottone, ministro de Cultura, también reveló su satisfacción por este reconocimiento:
"Esto es una recompensa a lo que él ha entregado a la música y la composición nacional. Todo este año hemos estado trabajando junto a Vicente Bianchi con el propósito de grabar en vivo un concierto el 7 de noviembre en el Teatro Municipal de Ñuñoa con la Orquesta de Cámara de Chile, dirigida por Alejandra Urrutia. Ahí se presentarán una decena de temas inéditos de él".

Ennio Vivaldi, rector de la U. de Chile, confirmó que la decisión no fue unánime. "No quiero para nada desmerecer los méritos de don Vicente, que se merece el premio con justicia y tiene el enorme cariño de todos los chilenos, pero fue una tarea muy difícil: hubo postulantes muy meritorios que provenían de otros ámbitos como el de la documentación e investigación musical. Es el otro lado de la medalla: duele en el alma que una persona como Luis Merino no hubiera recibido el premio".

En conversación con "El Mercurio", Vicente Bianchi se mostró "feliz, emocionado, triste... todas las emociones que puede vivir una persona en un día. Ya me habían negado este premio 17 veces, así que ahora cuando recibí la noticia fue como un golpe al corazón. Estoy demasiado agradecido de la música y de los amigos que hicieron tanta propaganda para que me lo dieran".

El autor de "Canto a Bernardo O'Higgins" le dedicó, entre otros, este reconocimiento a Pablo Neruda. "A él le debo tanto y él me debe mucho a mí también, ya que, gracias a la musicalización que hice de sus versos, su poesía dejó de ser solo para una élite. Llegó al pueblo, a los corazones de muchas personas".

Sin ganas de retirarse

Como bien se publicó en este diario hace unos días, con 96 años el artista chileno no tiene intenciones de retirarse. El miércoles pasado en su casa "La tonada" lanzó su más reciente trabajo titulado "Chile fértil" y que contó con el apoyo económico del empresario Leonardo Farkas. Se trata de un disco de 10 canciones que incluye, entre otras piezas, una musicalización del poema "Farewell" de Pablo Neruda.

En el sitio MusicaPopular.cl también se confirmó que el 22 de septiembre, en la Sala América de la Biblioteca Nacional, se lanzará el libro "Vicente Bianchi: relato visual de su vida y obra", un trabajo del diseñador Missael Godoy y del productor Alejandro Scaff . Bajo editorial Montaña Negra, este texto se promociona como una inédita antología en imágenes de la trayectoria del músico.

 Osvaldo Cádiz Folclorista:
"Vicente Bianchi le puso música a Chile con su gran orquesta, a través de atmósferas sonoras de nuestra tierra profunda. Escribió magníficas obras, que están en nuestro ADN. Con Margot (Loyola) fuimos admiradores del trabajo de Bianchi, a quien ayudamos a presentar sus candidaturas al premio. Margot siempre dijo que Chile estaba en deuda con Bianchi, y ahora que ganó el Premio Nacional estoy seguro de que ella hubiera dicho '¡por fin se ha hecho justicia!'".


Valentín Trujillo Pianista :
"Acompañé a Vicente Bianchi en las 18 campañas como candidato y hoy puedo decir que esta es la reparación a una injusticia histórica. Fue una lucha titánica para que le dieran el Premio Nacional. Él hizo que el pueblo chileno conociera la historia y conociera a Neruda a través de sus melodías. Ahora vamos a presentar un proyecto para que el Premio Nacional sea alternado, un año para los selectos y otro año para los populares".

Alejandro Guarello Compositor
"Es un premio esperado por mucho tiempo y estoy muy contento de que finalmente se lo hayan dado a Vicente Bianchi, a quien apoyamos en su momento desde la SCD. Existe una suerte de conflicto en las elecciones, pero creo que la Ley de Premios Nacionales debería corregirse. Ya cuando lo ganó Margot Loyola en 1994 se abrió una posibilidad para que tuviera una evolución. Es necesario que ahora tenga una segunda evolución y así analizar cómo se entrega. A mí me parece que el premio tiene que modernizarse y generar alguna rotativa".


Para revisar parte de su discografía haga click Aquí.

sábado, agosto 20, 2016

Vicente Bianchi lanza nuevo disco a sus 96 años

El Mercurio

"Chile fértil" es el nombre de su octava producción, que fue financiada en parte por Leonardo Farkas e incluye tributos a Pablo Neruda y Héctor Rodríguez, entre otros, y que se encuentra disponible para descarga gratuita.

Amparo Troncoso R.

Con 96 años, el músico chileno no tiene intenciones de retirarse. Ayer, en su casa "La tonada", en la comuna de La Reina, lanzó su más reciente trabajo titulado "Chile fértil", que sirve como continuación de su obra "Música para la historia de Chile". En el disco de 10 canciones destaca una musicalización del poema "Farewell" de Pablo Neruda y otra de "Estrofas a la Quintrala", de Héctor Rodríguez. Todos los temas son interpretados por una orquesta en vivo.

En el evento, donde estuvieron presentes, entre otros, José Alfredo Fuentes, Gloria Simonetti y Álvaro Scaramelli, Bianchi agradeció a la mucha gente que ayudó con la grabación, en particular al empresario Leonardo Farkas, quien aportó $20 millones. "Este álbum era un anhelo que mi padre tenía hace muchos años, pero que no había podido completar por falta de fondos. Verlo materializado ahora es un gran logro para nosotros", afirma su hija Bernardita Bianchi.

Este no es el único proyecto que celebra el legado del compositor: el 7 de septiembre la Orquesta de la Cámara de Chile, dirigida por Alejandra Urrutia, presentará un concierto sinfónico con música inédita de Bianchi. Además, el 23 de ese mismo mes, Missael Godoy publicará el libro "Vicente Bianchi. Relato visual de su vida y obra", el que incluye más de 1.500 fotografías, partituras, cartas y otros documentos que repasan su extensa trayectoria.

Premio Nacional de Música

El próximo martes 23 de agosto se anuncia al ganador del Premio Nacional de Música 2016. Bianchi -que ha contado con un intenso apoyo por redes sociales-está postulando por decimaoctava vez. "Ni soñando voy a llegar a los 100 años. Si no me lo dan este año no creo que esté para el próximo", dijo el artista en el lanzamiento. Su hija agrega: "Estamos todos expectantes. Él se lo merece plenamente, porque es un artista con más de ocho décadas de trayectoria que ha abarcado diferentes tipos de música, desde jingles hasta piezas sinfónicas. Aunque no le den el premio, mi padre siempre estará en la memoria de Chile. Su música nunca será olvidada".

Dónde encontrarlo

"Chile fértil" está disponible en formato digital en vicentebianchi.bandcamp.com y en septiembre saldrá a la venta en físico.

lunes, agosto 15, 2016

Nano Stern celebra diez años de carrera con tres conciertos y un cancionero

La Tercera

El cantautor chileno repasa los hitos que han marcado su carrera, y discute el fin del sello CHV Música.

Carlos Farías

“Me acuerdo la primera vez que toqué en La Casa en el Aire en Bellavista, habían 15 personas; y que en realidad esos 15 estaban tomando ron, y no estaban ni ahí con quién era ese tipo cantando. Pero mi sensación antes de eso era exactamente la misma que la de tocar con Joan Baez, o de subirme al Festival de Viña, o de lanzar un disco en el Movistar Arena, el estado de energía de ponerle intención a las cosas son las mismas”. 

Así rememora Nano Stern algunos hitos de su carrera, y las sensaciones que aún predominan tras una década de historia musical. El aniversario lo festejará con tres conciertos,  bautizados  Una dé-cada canción, el 24, 25 y 26 de noviembre en el Teatro Nescafé de las Artes (entradas por Ticketek). Con un repertorio compuesto por sus siete discos editados, en donde dominan los mestizajes sonoros propios del cantautor; con tintes de rock, jazz, y lo más diverso de la música latinoamericana. 

“Va a haber una columna vertebral del repertorio común en los tres shows, pero más o menos la mitad va a cambiar noche a noche. Va a ser en orden cronológico, el primero concentrado en mis dos primeros discos, el segundo en los del medio y el tercero en las cosas más recientes. Van a ser 40 canciones en total en los tres shows”, detalla el artista de 31 años.

Pero además de celebrar en vivo, el festejo de los diez años de carrera incluye un trabajo para la posteridad: el cantante prepara un libro cancionero (editorial Liberalia) con los 40 temas que interpretará durante los tres shows. El texto cuenta con las ilustraciones de la destacada dibujante Sol Díaz (parte de La Orquesta del viento), y se lanzará en formato físico en los shows. 

“Me lo planteó la editorial y lo hizo teniendo conciencia de que habían muchas versiones que hacía la gente de mis canciones en internet, tanto de las letras como de tablaturas. La gente que ha hecho de esos temas parte de su vida, es súper emocionante, es como lo más lindo que me pueda pasar y por eso el cancionero me parecía una manera muy en línea con esa gratitud de entregar algo en este hito”, cuenta el ex integrante de Matorral. 

Y sigue: “Ha sido ene pega. Ordené las canciones por complejidad de tocarlas, para que sea como un método para que puedas partir con las más fáciles y llegando al final hay algunas que son un poco más complejas de tocar”. 

El cantautor también tiene palabras para el fin del sello CHV Música, del que era parte, y que reunía a destacados artistas nacionales como Manuel García, Chico Trujillo entre otros. El proyecto que pertenecía al canal bajó el telón a mediados de julio tras poco más de dos años en el mercado. 

“Por el canal me da lo mismo, porque a ellos les dio lo mismo también. Pero me da pena por la gente de CHV Música, porque era un equipo de gente muy bacán, son los mismos básicamente de Oveja Negra, yo tengo pura gratitud con ellos. Tengo por supuesto diferencias, creo que sí faltó entender y ser más osados en el escenario nuevo de la industria digital. Fue un ciclo muy bonito con ese equipo, que tuvo que ver con mi paso por el Festival de Viña y con el Mil 500 vueltas, el que fue disco de oro, lo lanzamos en el Arena pulento, lanzamos un vinilo, giramos por Chile y por muchos lugares del mundo entonces me quedo súper tranquilo y agradecido”, finaliza. 

Las abundantes vidas que están por escribirse en Chile

El Mercurio

El diagnóstico es unánime: la escasez de biografías en Chile es endémica. Historiadores, editores, escritores y críticos plantean cuáles son los personajes urgentes por narrar. De Antonio Varas a Roberto Matta, pasando por Claudio Arrau, Juan Yarur y Carlos Ibáñez del Campo.  

ROBERTO CAREAGA 

A estas alturas, pareciera que ya no queda nada por saber de Bernardo O'Higgins. Figura central de la independencia chilena, su gesta es material de enseñanza escolar desde los primeros años y su vida ha sido tema de películas, series de televisión e innumerables libros. Sin embargo, hay quienes creen que aún falta por decirse. "Yo diría que no hay una gran biografía de O'Higgins", dice el historiador Cristián Gazmuri, mientras su colega Fernando Silva añade que todas las que existen, al igual que las dedicadas a José Miguel Carrera o Diego Portales, son "antiguas y, lo que es peor, sesgadas". Puede que el asunto exceda al personaje y que el problema esté en el género: en la endémica escasez de biografías en Chile.

"Es una tierra baldía", dice Matías Rivas, director de Ediciones UDP, sello que tiene una línea dedicada al tema, Vidas Ajenas. "Si empiezas a ver lo que hay, es muy poco. Casi todo falta. Es un mundo por construir. No tenemos biografías de Claudio Arrau, Roberto Matta, José Donoso, Roberto Bolaño, Raúl Ruiz. Y si hay pocas de hombres, menos hay de mujeres, como de María Luisa Bombal o de María Carolina Geel", añade Rivas.

"Todavía queda mucho por hacer en el área biográfica", suma la historiadora Patricia Arancibia Clavel, quien ha incursionado en el género con libros sobre Eduardo Frei Montalva y Jorge Alessandri, entre otros. "En el ámbito político y solo pensando en el siglo XX, sin duda falta una buena biografía de Carlos Ibáñez del Campo, de Salvador Allende y el general Pinochet, aunque hay un buen avance con la que escribió Gonzalo Vial. Tampoco existen de los presidentes radicales que marcaron toda una época, en especial de Pedro Aguirre Cerda", añade.

Personajes que podrían ser materias de libros hay muchos, y desde el ámbito histórico surgen varios del siglo XIX. Para la historiadora Ana María Stuven, hacen falta biografías de políticos como Antonio Varas, Manuel Antonio Matta, Isidoro Errázuriz, Carlos Walker Martínez, Federico Errázuriz y el sacerdote José Ignacio Víctor Eyzaguirre. "Son personajes republicanos complejos. Les tocó vivir el paso del autoritarismo al liberalismo, de una sociedad muy clerical a una más anticlerical. Todo eso fue vivido por esos personajes de forma muy interesante. Por ejemplo, Antonio Varas fue rector del Instituto Nacional a los 25 años, después fue ministro de los gobiernos de Bulnes y Montt, candidato a la presidencia, ministro durante la Guerra del Pacífico", dice Stuven.

De los políticos del siglo XIX, Gazmuri sopesa a la baja los libros sobre Manuel Rodríguez -"ha sido tan tergiversado, es un mito"- o el mismo Varas, y fija su mirada en José Joaquín Pérez: "Fue el último de los presidentes de los decenios, pero significó un cambio. Hizo el tránsito entre los presidentes autoritarios, portalianos, hasta los liberales", dice.

Avanzando en el tiempo, Fernando Silva sostiene que el controvertido Presidente José Manuel Balmaceda merece una mejor revisión de su vida. "Ha sido objeto de varias biografías, que se copian unas a otras. Las fuentes que existen sobre este último son abundantísimas, pero hay que trabajar en los archivos, lo que hoy parece no estar de moda", dice. Y añade con un gusto amargo: "El panorama del siglo XX es igualmente deplorable, pues la biografía se convirtió, por desgracia, en arma política, ya para alabar, ya para deprimir".

Escritores, artistas

Antes de los 25 años, Roberto Matta dejó Chile. Se instaló en Europa en los 30 para desplegarse como un pintor del mundo abriéndose paso en las vanguardias. Paralelamente, Claudio Arrau hacía su periplo conquistando el mundo como pianista. Cumbres de las artes chilenas, la vida pública de ambos está documentada, pero en sus ámbitos privados aún quedan muchas sombras por explorar. Sus nombres se repiten insistentemente entre los posibles biografiados. "Deben existir muchos libros sobre Matta, pero sería interesante una biografía que tome su labor como pintor, pero también como hombre. Yo esa no la conozco. Es uno de los grandes chilenos que marcan el siglo XX", dice Gazmuri. Mientras, Óscar Contardo, autor de la biografía de Luis Oyarzún ("Un paseo con los dioses"), señala: "Entre las biografías que me gustaría leer y que no se han escrito como yo quisiera, falta la de Arrau, pero que sea de verdad, real y no maquillada".

Contardo suma a su lista de deseos una de la escultora Laura Rodig, secretaria de Gabriela Mistral y autora de la mayoría de sus retratos. El nombre de Mistral también se repite entre las figuras no contadas del todo, al igual que Violeta Parra. La crítica literaria Lorena Amaro, especializada en biografías y memorias, suma a otra mujer: la escritora Marta Brunet. "Por su origen familiar, los múltiples trabajos que desempeñó cuando tuvo que hacer frente a problemas económicos familiares (fue periodista y quiromántica), su decisión de ser soltera, el que no tuviera hijos, su relación con personajes de ese tiempo, como Alone o la Mistral. Sería importante despercudir a Brunet de una imagen un poco sosa que se tiene de ella", dice.

Amaro añade a Manuel Rojas, "uno de nuestros escritores más aventureros", y Alfonso Alcalde: "Merecería todo lo que pudiera escribirse sobre él hoy, para mí es uno de nuestros autores más desconocidos y mágicos", dice. A este último también lo menciona Leonardo Sanhueza, autor de un perfil de Pedro Balmaceda ("El hijo del presidente"), y suma otro puñado de autores de vidas enigmáticas o azarosas: Pablo de Rokha, Braulio Arenas, Teófilo Cid, Carlos de Rokha, Bombal, Enrique Campos Menéndez, Juan Luis Martínez, Augusto d'Halmar. Mientras que Rivas plantea que aunque se acaban de publicar Diarios tempranos , de José Donoso, y su hija Pilar adelantó camino con Correr el tupido velo , también es "necesaria una exploración general de su vida". O de Bolaño. "Se la merece", asegura Agustín Squella.

Si pudiera, Squella leería encantado "una biografía en conjunto sobre los filósofos Roberto Torretti y Carla Cordua, marido y mujer, ambos vivos, y que recibieron conjuntamente, en 2011, el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales". Mientras que Gazmuri agrega a otro intelectual a la lista: "Una buena biografía de Mario Góngora, completa, sería interesante. Porque Patricia Arancibia escribió una basada en sus diarios y tocaba más que nada su juventud. Pero sería un gran aporte una biografía intelectual que tome su obra y la analice a fondo".

Políticos y los otros

De Santiago a París y luego a Nueva York. Escenógrafo y diseñador de vestuario primero, luego fotógrafo, Raimundo Larraín cruzó la segunda mitad del siglo XX codeándose con el jet set internacional. "Fue una figura social imprescindible, mano derecha del marqués George de Cuevas (el excéntrico director de ballet)", dice Contardo, mencionando un nombre menos obvio para una biografía pero igual de interesante que los personajes más famosos. También añade a la recién fallecida Mariana Callejas, la enigmática escritora y agente de la Dina, y a Darío Sainte Marie, empresario, político y periodista, creador del diario Clarín.

De esos personajes fuera del alcance de los grandes focos, Leonardo Sanhueza añade a dos de los que a estas alturas solo los rodean leyendas: Emile Dubois, el asesino en serie que aterrorizó a Valparaíso a inicios del siglo XX, y el implacable Hernán Trizano, que en 1896 se hizo cargo de una brigada paramilitar para enfrentar a grupos mapuches.

Contardo suma como posible material de un libro a Juan Yarur Lolas: "Nacido en Palestina y fundador de un imperio industrial en Chile, un país minero y agrícola", dice. En ese terreno, Arancibia Clavel cree que hay mucho por trabajar: "Hay un mundo por hacer en el área empresarial, de personajes y familias que han aportado con su trabajo y esfuerzo al desarrollo económico nacional. Pienso en Andrónico Luksic padre, en los Said, los Matte, los Yarur, los Ibáñez, los Angelini, los Von Appen, la mayoría de ellos hijos de inmigrantes que llegaron a Chile con escasos recursos", dice. Y a ello, Leonardo Sanhueza propone una biografía familiar: los Piñera. En el ámbito de la política actual, Gazmuri cree que las memorias que dejó Patricio Aylwin son un buen comienzo para una biografía. "En algún momento va a tener que escribirse una de Ricardo Lagos, pero estando vivo es más difícil. Hay que esperar", dice Gazmuri. En tanto, Rivas y Contardo proponen una figura de la segunda línea de fuego: Enrique Correa, ex ministro y hoy uno de los principales lobistas y asesores comunicacionales de la política. "Sería sumamente interesante que existiera ese tipo de biografías que dialogan con la actualidad. Faltan buenos libros, canónicos, sobre Miguel Enríquez o Manuel Contreras, pero tampoco hay una línea de libros sobre personajes populares: la vida de Julio Martínez está llena de mitos", dice Rivas.

Pero la endémica escasez de biografías puede resarcirse. Lorena Amaro teme que sea difícil, por ejemplo, rastrear en la vida de Brunet, pues murió en 1967 y queda poca gente que la conoció. Sin embargo, ella misma cuenta que se han hallado nuevos documentos que iluminan zonas sombrías de su vida. No es fácil, dice Matías Rivas: "Un buen biógrafo necesita financiamiento y tiempo y en Chile no hay instituciones que lo provean ", dice. Algo de optimismo tiene el historiador Fernando Silva: "Felizmente en el último tiempo se han publicado trabajos sobre Andrés Bello, Ignacio Domeyko, José Tomás Urmeneta, Carlos Lambert, etc., que servirán al menos para poner de relieve la importancia que tiene la biografía para comprender mejor nuestro pasado", dice.


Lang Lang: "No me duele ser 'superstar' si puedo dar a conocer la música clásica"

El Mercurio

La gran figura china del piano que se presenta hoy en el Teatro Municipal ha inspirado a millones de niños en su país, compartió escenario con Metallica y dice estar en paz con su propia popularidad.

Rodrigo González M.

Cada cual se beneficia de las bondades de su época y es probable que entre los artistas clásicos actuales nadie haya ido tan lejos en ese aspecto como el pianista chino Lang Lang (1982). El hombre nacido en Shenyang es una auténtica e inclusiva mente musical, capaz de cruzar las fronteras entre música clásica y popular con la libertad de un librepensador y de entender el concepto de difusor artístico como pocos. Desde que tocó por primera vez en Chile, en mayo del 2013, Lang Lang ha estado en dos ceremonias seguidas de los premios Grammy (con Metallica en el 2014 y con Pharrell Williams en el 2015), inauguró la Expo 2015 junto a Andrea Bocelli en Milan y hasta compartió con el astro pop surcoreano PSY (si, el de Gangnam style) en la apertura de los Juegos Asiáticos del 2014. 

Lang Lang, como se ve, sabe de difusión, de llegada a las masas y, probablemente, hasta de marketing. En aquel ritmo vertiginoso  que siempre tiene un pie puesto en las ventanas populares, este hijo de un policía nunca deja de renovar el repertorio, buscar el sonido esquivo o tocar a sus dos compositores preferidos: Mozart y Chopin. De aquellos fue el repertorio de su debut en Chile en el 2013 y para su concierto de hoy a las 19 horas en el Teatro Municipal nuevamente escogió piezas de Chopin. Son los Cuatro scherzos, a los que seguirán La estaciones de Tchaikovsky y el Concierto italiano de Bach. Aunque las entradas están agotadas, el espectáculo se puede ver en el sitio www.municipal.cl vía streaming.

Se trata de un recital muy  extenso con cerca de dos horas de música. Es, en rigor, la interpretación del disco completo Lang Lang in Paris, lanzado a principios de año, con la presencia adicional de la composición de Bach, compositor  ausente en la discografía de 19 álbumes de Lang Lang. “Bach es la base más importante para el estudio del piano y contiene reflexiones polifónicas realmente trascendentes. Amo a Bach desde que era niño”, cuenta el pianista chino a La Tercera. 

A propósito de infancia, es sabida la estricta educación musical de Lang Lang en sus años chinos. Su padre, una suerte de Leopold Mozart oriental obsesionado con que su hijo demostrara su genio al mundo entero, vendió buena parte de sus bienes para comprar un piano y contratar profesores al hijo único. El músico nació bajo la estricta regla gubernamental de no más de un niño por familia y en ese esquema el señor Lang Guoren  quiso lo mejor para su hijo. También, acorde a las regalías, le exigió lo mejor. A los tres años ya tenía lecciones de piano, a  los cinco dio su primer recital  y a los nueve intentó entrar al Conservatorio Central de Beijing, desde donde fue rechazado por “falta de talento”.

Ese trago amargo lo enfrentó con su padre, que perdió la cabeza y lo llegó a instar al suicidio: le sugirió que saltara por la ventana. Lang Lang y Lang Guoren han relatado la historia en varias entrevistas y aunque el segundo se muestra arrepentido, es probable que la relación entre ambos nunca haya vuelto a ser la misma. Hoy el músico prefiere ir de gira por el mundo junto a su madre (“de pequeño nunca estuve mucho tiempo con  ella, así es que ahora la quiero para mí”, decía al diario The Guardian en el 2011). Graba al ritmo de un disco por año, tiene un contrato de tres millones de dólares con Sony Classical, atiende a programas televisivos con Oprah Winfrey o Jay Leno y desde que en el 2008 tocó en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing, se dice que ha inspirado a más de 40 millones de niños chinos a tocar el piano. Es lo que  llaman “el efecto Lang Lang”.

Consultado sobre si todos aquellos chicos  deberían necesariamente buscar ser concertistas, Lang Lang responde: “La música es una importante inspiración para la gente joven y se relaciona con un mundo mental de belleza. Creo que la gente antes que nada debería disfrutar, sentir la felicidad de poder apreciar la música. Las personas siempre pueden dedicarse a hacer muchas otras cosas diferentes, pero la música siempre estará ahí: sobre todo les ayudará a disfrutar de la vida”.

El rostro y la figura de Lang Lang han logrado tal relevancia desde aquella presentación del 2008 en Beijing que la revista Time lo ubicó en el 2009 entre los 100 personajes más influyentes del mundo. Su estatus le permite tocar junto a artistas pop en igualdad de condiciones, como fueron los casos de los mencionados shows con Metallica y Pharrell. Pero, ¿Qué le parece ser  considerado una ‘superestrella’ si lo suyo es tocar a Mozart y Chopin? “Le doy mucha importancia a introducir la música a las grandes audiencias y a inspirar a la gente con los compositores clásicos. Si un ‘superstar’ puede hacer el trabajo mejor, no me duele ser popular”, responde.

Lang Lang, que no usa smoking a menos que sea rojo brillante y que suele tocar de suéter y zapatillas cuál rockero clásico, sabe que sus primos de la música popular comprenden su lengua. “La experiencia de tocar en los Grammy fue fantástica. Finalmente todos los estilos musicales tienen conexiones estéticas y los artistas pop pueden entender la música clásica”, comenta. 

La fertilidad artística hizo que este año Lang Lang esté con dos discos bajo el brazo. El primero es el mencionado Lang Lang in Paris y el otros es New York Rhapsody, que sale en septiembre y donde comparte con figuras del jazz como Herbie Hancock y Madeleine Peyroux. Ambos, como se ve, están asociados a grandes metrópolis culturales: “Ambas ciudades son importantes para mí. Vivo en Nueva York, pero siempre viajo a París. Y he tenido una maravillosa experiencia grabando New York rhapsody con todos aquellos magníficos músicos de jazz”.

Pero, que hay del Lang Lang profundo y primigenio, aquel que siempre prefirió a Mozart y sobre todo a Chopin. Al referirse a su concierto de hoy, donde están los Cuatro scherzos del creador polaco,  lo explica en parte: “Crecí escuchando a Chopin. Es un compositor especial para mí. De estos scherzos aprecio su nobleza y su introspectivo romance. De Tchaikovsky, puedo decir que sus creaciones para el piano tienen una tremenda imaginación y color. Hay muchos pensamientos orquestales  en su obra para piano solo, por lo que la música es rica en armonías”. 

Siga la transmisión en vivo a partir de las 19.00 hrs de Chile a través de este link

Zubin Mehta, director de orquesta indio: "No soy el único en desacuerdo con las políticas del gobierno de Israel"

La Tercera

El director vitalicio de la Filarmónica de Israel se presenta el miércoles con la orquesta en el CA 660 de Corpartes.

Rodrigo González M.

Nació en Mumbai hace 80 años y profesa la religión del zoroastrismo, pero el director indio Zubin Mehta es antes que nada una institución nacional en Israel. Ahí  lo llamaron a dirigir por primera vez en 1961 y con el paso de los años se fue transformando en el hombre  vitalicio, en el supremo maestro de ceremonias de la Orquesta Filarmónica de Israel, a la que por contrato dirigirá hasta su muerte. Con ella ha recorrido los cinco continentes tocando a los grandes clásicos, pero antes que nada ejerciendo el cargo de embajador cultural de Israel.Es un tarea titánica y delicada al mismo tiempo para un país rodeado de naciones árabes y cuya imagen depende tanto de su política como de su excelencia cultural. Después de todo, inmediatamente antes y después de la Segunda Guerra Mundial, la Filarmónica fue dirigida desde maestros como Arturo Toscanini a Leonard Bernstein, y acompañada por músicos  como el pianista  Artur Rubinstein o el violinista Yehudi Menuhin. Todos, menos Toscanini, de origen judío. Todos, tal vez, entre lo mejor que la música clásica ha dado en el siglo XX.

A este envidiable  y dinámico centro musical arribó un joven Mehta de 25 años en 1961. Había nacido en 1936, el mismo año que el violinista judío de origen polaco Bronislaw Huberman creó la orquesta, y la conexión fue inmediata. En 1968 lo nombraron consejero musical y en 1977 se convirtió en su director de por vida, un cargo único en una época en que todas las grandes agrupaciones sinfónicas del mundo acostumbran a ponerle fecha de vencimiento a todos sus conductores. A Chile ha venido siete veces (cinco de ellas con la orquesta israelí y las otras con la Filarmónica de Nueva York y la Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino) y en esta octava oportunidad tocará por primera vez en el  Teatro del CA 660, un recinto que reúne las condiciones ideales para una orquesta sinfónica.

Las giras internacionales que Zubin Mehta y la agrupación realizan este año tienen especial importancia: en el  2016  él y la orquesta cumplen 80 años. En rigor, el músico indio ya los cumplió el pasado 29 de abril, mientras que la agrupación lo celebra el 26 de diciembre, a ocho décadas de que diera su primer concierto en Tel Aviv bajo la dirección de Arturo Toscanini, cuando aún se llamaba Orquesta de Palestina.

En la parada chilena de su gira, este miércoles a las 20 horas, interpretará el Andante cantabile del Primer cuarteto de Tchaikovsky (en arreglo para cuerdas),  la Pieza de concierto para cuatro cornos de Schumann y la Novena sinfonía, “La grande”, de Schubert. Precisamente en los años 70, década en la que registró sus mejores discos, Mehta grabó para el sello Decca un muy elogiado ciclo con todas las sinfonías de Franz Schubert (1797-1831) junto a la Filarmónica de Israel. “Pero eso fue hace muuuuchos años atrás”, responde el conductor al teléfono desde su habitación de hotel del Sheraton de Lima, ciudad donde toca idéntico programa  mañana lunes.  

“La gran tragedia de Schubert, que apenas vivió 31 años, es que nunca escuchó sus sinfonías interpretadas. Probablemente, de haber vivido más, les habría hecho correcciones a algunas, pero a la Novena no había nada que arreglarle. Es perfecta, de principio a fin. Es la más extensa de todas (cerca de 55 minutos) y  cuando se estrenó, muchos años después de la muerte de Schubert, el compositor Robert Schumann dijo que tenía ‘una longitud celestial’. Es una composición de mucha espiritualidad, especialmente el segundo movimiento. Cada vez que ensayo con una orquesta les muestro este Andante con moto, pues es un ejemplo de maestría. Antes de Schubert, sólo el movimiento lento de la Novena sinfonía de Beethoven, la “Coral”, lo supera en extensión”, explica Mehta.  

Además adelanta que dispondrá los instrumentos de diferente forma:  “Colocaré las maderas (oboes, fagotes, clarinetes, flautas)  en frente de la orquesta, formando un semicírculo. La importancia de esta familia de instrumentos es vital en esta sinfonía y muchas veces comandan al resto. Además sus partes son difíciles de tocar, requieren a un grupo de virtuosos, aunque para la Filarmónica de Israel eso no es problema”. 

Admirador de Beethoven, el austríaco Schubert fue influido por el genio alemán y Mehta lo explica así: “Siempre se sintió muy cercano a él, aunque no lo conoció personalmente. Hay un gran lazo entre el último Beethoven y Schubert. Algunos ven ecos de Schubert también en su compatriota Anton Bruckner (1824-1896), pero aparte de ser compositores de épocas diferentes, creo que Bruckner creaba de una manera mucho más esotérica, mientras que Schubert es totalmente clásico en sus formas”.

Antes de la Sinfonía “La grande”, Mehta dirigirá las mencionadas piezas de Tchaikovsky y Schumann, de las que dice: “El Andante cantabile es como una pequeña plegaria de Tchaikovsky (1840-1893), muy bella, para instrumentos de cuerdas. La pieza de Schumann (1810-1856) es nueva para nosotros y recién la empezamos a hacer este año. Son cuatro cornos solistas enfrentados a una orquesta. En general se toca poco. Además la orquestación de Schumann es curiosa. En un pasaje, uno de los cornos toca al mismo tiempo que el trombón.  Es casi risible. Eso nunca la habría hecho un compositor clásico”.

Astuto en el exigente mundo de las orquestas (donde muchos directores no duran más de tres años en las orquestas), Zubin Mehta en general es cauto a la hora de referirse a la política interna en Israel. Hace poco, sin embargo, expresó su malestar al periódico Haaretz, el diario más prestigioso de  ese país, afirmando que la nación “estaba aislada” debido a su política hacia los países vecinos. También agregó que “admiraba a los israelíes por la paciencia que tenían con la política del actual gobierno, donde nada progresaba”. Consultado por La Tercera sobre aquellas declaraciones, Mehta asiente con distensión: “La mitad de Israel no está satisfecho con esas políticas, no soy el único. Efectivamente no estoy de acuerdo con todas las posturas del gobierno. Pero al mismo tiempo quiero decir que la gente necesita la música, sobre todo en tiempos de crisis, y por lo mismo nuestros conciertos en Israel están siempre llenos”.

Sobre las recientes declaraciones del pianista y director argentino-israelí Daniel Barenboim, quien sostuvo que no deseaba tocar más en Israel debido a su política hacia el pueblo palestino, Mehta (que es amigo de Barenboim) es más cauto: “Es su decisión y tengo que respetarla”.

Con una agenda muy exigente a su edad, Zubin Mehta ha llegado a dirigir hasta tres óperas a  la semana (con la Opera de Munich) o dirigir siete conciertos en el mismo tiempo (con la Filarmónica de Israel). Hace unos días además se publicó su última grabación, la ópera Aida de Giuseppe Verdi, con Andrea Bocelli en el rol de Radamés. “Ya la verán. El resultado es muy bueno. Andrea Bocelli, con un micrófono, es un gran cantante. Musicalmente está muy preparado. No canta en teatros, pero en los estudios de grabación o en los escenarios lo hace muy bien”. Cuando se le pregunta por Bocelli sin micrófono, Mehta concede: “Bueno, el no canta sin él. No canta óperas en teatros. Y es muy honesto al respecto. Pero tenemos que mirar las cosas de acuerdo a los resultados y en este caso Aida fue una muy buena grabación”. 

Gabriela Montero y el arte de la improvisación

El Mercurio

La pianista y compositora venezolana, ganadora de un Grammy Latino y ahijada artística de Martha Argerich, adelanta su debut este miércoles en el Teatro Municipal de Santiago, con obras de Brahms y Liszt, sin dejar de lado sus elogiadas improvisaciones. Activista de los derechos humanos, ha criticado fuertemente el Sistema de Orquestas de Venezuela y sus vínculos con el gobierno de Nicolás Maduro.  

Maureen Lennon Zaninovic 

Los sonidos aparecieron en la vida de Gabriela Montero (Caracas, Venezuela, 1970) de manera inesperada. La música fue su primer y más importante regalo de Nochebuena.

"Me convertí en una pianista prodigio gracias a mi abuela materna. Ella fue la que suplicó que me obsequiaran un pianito de juguete para mi primera Navidad, con apenas siete meses de vida. Me lo pusieron en la cuna y mis papás, de inmediato, se percataron de que pasaba horas jugando con él y escuchando las melodías que me cantaba mi mamá en la noche. Ya a los 18 meses tocaba todas esas melodías en el piano: el himno de Venezuela y canciones infantiles. ¡Se convirtió en mi juguete favorito! Cuando cumplí tres años, mi abuela materna me regaló mi primer piano vertical y toqué para mi familia y amigos. No sé por qué, pero mi abuela tuvo esa premonición extraña de que sería pianista. Gracias a ella descubrí la música", rememora a "Artes y Letras" la destacada pianista venezolana, en un contacto telefónico desde Brasil, en medio de una gira de conciertos.

Su primer recital con público fue a los cinco años de edad y a los ocho debutó con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, dirigida por el fundador del Sistema de Orquestas de Venezuela, José Antonio Abreu. Hoy, en el contexto de la música clásica latinoamericana, se la considera toda una celebridad, a nivel de su compatriota el director venezolano Gustavo Dudamel, aunque los dos representan miradas musicales y políticas contrapuestas. Su prestigio la llevó en 2009 a ser escogida -junto al violinista Itzhak Perlman y el cellista Yo-Yo Ma- para actuar en la ceremonia de ascensión del mando del Presidente Barack Obama. Con varios discos editados bajo el sello Deutsche Grammophon y Warner Classics, Gabriela Montero -quien desde hace un año reside en Barcelona, España, junto a su marido y sus dos hijas- ganó en 2015 un Grammy Latino por su grabación junto a la Orquesta Juvenil de las Américas (YOA) dirigida por Carlos Miguel Prieto. El álbum incluye, entre otras piezas, una creación suya, "Ex Patria", que compuso como denuncia de la violencia y la extrema polarización que vive su tierra.

"Esta obra nació por mi necesidad de contar la historia de Venezuela en los últimos 17 años. Desde hace tiempo vengo criticando fuertemente la situación de mi país, pero necesitaba un retrato musical para poder compartir lo que sienten mis compatriotas. Es una pieza difícil de tocar y de escuchar: quise plasmar en ella esa sensación de asfixia, esa sensación de dolor que experimentan los venezolanos, y creo que se cumplió el cometido. Donde la toco, el público se identifica con su pena. El Grammy Latino, además, fue un espaldarazo a mi labor de cónsul honorario de Amnistía Internacional. Afortunadamente o desafortunadamente hoy todo el mundo habla de mi país. No me canso de decir que no hay democracia. Venezuela colapsó", acusa Montero.

Despertar conciencias

Para esta artista, la música y compromiso político no son dos mundos inseparables, y de hecho junto a sus numerosas actuaciones internacionales también dedica un buen espacio de su agenda a su trabajo como activista de los derechos humanos.

"Los músicos no somos artistas que vivimos en una nube donde nada nos toca o afecta. Con nuestro arte les damos voz a los que no la tienen", agrega a "Artes y Letras".

Gabriela Montero cuenta, además, con una elogiada discografía junto a nombres esenciales como el cellista francés Gautier Capuçon y la pianista Martha Argerich, con la que ha protagonizado inolvidables recitales en las salas de conciertos más relevantes del mundo. Junto a su reconocida carrera como intérprete y compositora, otro de sus sellos son las improvisaciones al piano. De hecho, en su página web oficial se define como "pianista, compositora e improvisadora". ¿En qué consiste esta última veta?: el público entona alguna canción popular para que ella -dotada de un oído privilegiado- la reproduzca en cuestión de segundos. Un talento que encandiló a los críticos que la escucharon por primera vez en Frutillar, en 2013, en el marco de la tercera Gala Anual del Teatro del Lago.

"Ella se sienta en el piano y se transforma" (Francisco Javier Bernales, La Segunda), "Gran impacto el talento de Montero" (Mario Córdova, Las Últimas Noticias) y "Una noche de intensas emociones, de intercambio cultural y de arrebatadora, expresiva y transparente interpretación" (Claudia Ramírez, La Tercera) fueron algunos de los elogios vertidos tras su concierto en Frutillar.

La artista tenía contemplado debutar, en 2015, en el Teatro Municipal de Santiago, pero un paro nacional aéreo en Argentina pospuso ese estreno. Finalmente lo hará este miércoles en el marco del Ciclo Grandes Pianistas. El programa en el Coliseo de Agustinas incluirá Tres Intermezzi, Op. 117 de Brahms; la Sonata para piano en Si menor, S. 178 de Liszt y -en la segunda parte- improvisaciones.

"Los Tres Intermezzi, Op. 117, de Brahms son obras sumamente íntimas, conmovedoras y sutiles, pero con una carga emocional muy densa. La Sonata de Liszt es para mí la gran sonata para piano del repertorio Romántico. Es una pieza que refleja el conflicto interno del compositor, el conflicto entre el bien y el mal, entre ser un hombre de carne y hueso y buscar una vía espiritual; la lucha entre las fuerzas oscuras y la luz. Es una obra tremendamente virtuosa que narra esos extremos. Tiene pasajes tenebrosos y otros con un lirismo bien especial. En la segunda parte de mi presentación ejecutaré cinco improvisaciones a pedido del público. Como se hacía en la época de Mozart y de Beethoven, agarro un tema y luego improviso una obra nueva que sale a partir de esa melodía", señala la artista sobre el repertorio y añade que desde pequeña ha desarrollado este arte.

"Me encanta. Es como la forma más natural de decirle buenos días al piano. Dejé de improvisar un tiempo porque me habían dicho que no tenía valor, pero cuando cumplí 31, gracias a la gran pianista argentina Martha Argerich, retomé esta práctica. Desde que volví a improvisar es impresionante la alegría y el entusiasmo que se despierta en el público y en mí misma, porque es un proceso creativo único. Algo que no se volverá a repetir".

-¿Qué pasa en su interior cuando improvisa?
"Siento que estoy saliéndome del camino y simplemente permito que ese proceso suceda sin mi interferencia. La improvisación es el momento más liberador que puedo experimentar como músico, donde no hay parámetros, donde no hay límites. Nacen obras que son muy complejas, pero que surgen casi por sí solas".

-¿Martha Argerich sigue siendo tan trascendental en su carrera?
"A los 31 años, al igual que en otros momentos de mi vida, había dejado el piano. A pesar de tener una infancia de niña prodigio, varias veces me cuestioné e intenté buscar mi propio camino musical: algo propio, no lo que los demás esperaban de mí. En ese momento tuve un encuentro personal con Martha Argerich. Ella me escuchó improvisar y me dijo: 'Gabriela, este talento tuyo es único. Lo tienes que compartir con el mundo'. A partir de ahí volví a este arte y me cambió la vida. Cuando uno logra una unidad, cosas mágicas suceden: hay una armonía que la gente entiende y se conecta con ella. Martha ha sido una gran inspiración. Hemos tocado y grabado muchas veces juntas, pero por sobre todo ha sido una gran referencia como mujer, como madre y artista: ella ha tenido una vida increíblemente plena, pero también difícil, y eso me identifica. Es mi ángel de la guarda".

-¿En qué etapa se encuentra su faceta de compositora?
"En marzo, en Leipzig, estrené mi Concierto Latino para piano y orquesta. Lo acabo de tocar con la Orquesta Sinfónica Nacional de México y próximamente se ejecutará en Salzburgo y Fránfort. La composición es otra de mis más grandes pasiones. Hay varios proyectos en el horno, calentándose. Espero que salga algo nuevo en 2017. No es fácil conjugar mi labor de compositora con mi tarea de activista de los derechos humanos. Todas estas actividades requieren mucho tiempo, pero siento que las he logrado balancear".

-¿Ha endurecido su crítica hacia el Sistema de Orquestas de Venezuela y su cara visible: Gustavo Dudamel?
"Nunca formé parte del Sistema y si bien tiene a gente valiosa, lo más triste y repudiable es que en estos últimos años se ha convertido en la herramienta más eficaz de propaganda del gobierno de Nicolás Maduro. Lamentablemente le ha hecho un gran daño a mi país. Ha sido la mejor manera de lavarle la cara al régimen actual. Pero, por otro lado, hoy es tan evidente el colapso de Venezuela, que ya ni una orquesta girando por el mundo y alabando al gobierno hace efecto. La realidad es irrefutable".

Programarse:
Teatro Municipal de Santiago.
Miércoles 17, a las 19:00 horas.
Entradas desde $2.000]
Más información en www.municipal.cl

Las princesas del pop preparan sus regresos discográficos

El Mercurio

Britney Spears será la primera en abrir los fuegos con "Glory", su nuevo disco, que lanzará la próxima semana. Le seguirán Katy Perry, Lady Gaga y Christina Aguilera, quienes también trabajan en nuevas producciones.  

Javier Contreras 

"Se busca una nueva reina del pop", ha sido la consigna de la prensa musical desde que Madonna fue ungida como la monarca del género en los años 80. Una tras otra, se han sucedido estrellas femeninas que han amenazado con arrebatarle el título, pero la cantante, quien mañana cumplirá 58 años, no tiene intención alguna de abdicar.

Lo cierto es que ninguna princesa aspirante al trono ha logrado la omnipresencia que alguna vez tuvo la voz de "Vogue", pero no por eso han dejado de brillar con luz propia. La última en hacerlo fue Taylor Swift, quien entre 2014 y 2015 dominó todos los rankings y premios con la conversión del country al pop de su disco "1989".

Y hoy, justo cuando Swift se toma una pausa para preparar su próximo álbum, tres princesas del pasado anuncian su regreso para reclamar su sitial. La primera de ellas fue Britney Spears (34), quien hace un mes lanzó sorpresivamente "Make me...", sencillo de adelanto de "Glory", el noveno disco de su carrera, que saldrá al mercado el próximo 26 de agosto y con el que pretende dejar atrás el fracaso comercial y artístico de "Britney Jean" (2013).

"Es el inicio de una nueva era", ha dicho la cantante sobre "Glory", del que ya ha presentado otros dos cortes ("Private show" y "Clumsy"), además del video oficial para "Make me...". Si bien la crítica ha alabado el sonido más maduro de la intérprete, "Make me..." no ha logrado escalar en los rankings y solo figura en el puesto 67 de la lista de singles de Billboard.

Igual suerte está corriendo Katy Perry. A minutos de que Spears liberara "Make me..." el 15 de julio pasado, la cantante de 31 años estrenó "Rise", himno oficial de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y su primer material inédito desde su disco "Prism" (2013). Si su intención fue arruinarle el momento a su colega, no lo consiguió exactamente: la canción apenas se ubica en la posición 43 de la misma lista. Pero sí ofrece una pincelada de lo que podría ser la próxima producción de Perry, que debería ver la luz de aquí a fin de año y en la que, según cercanos, dedicaría varias canciones a Taylor Swift -esta se inspiró en Perry para su hit "Bad blood"-, con quien ha mantenido una pública disputa desde que se enemistaran en 2013. "Quiere borrar a la competencia", dicen fuentes de la industria sobre su futuro álbum.

Un perfil más bajo ha cultivado la otrora extravagante Lady Gaga (30), quien también debería publicar un nuevo sencillo de aquí a septiembre, el que sería la carta de presentación de su quinto álbum de estudio. Para él está trabajando con el afamado productor Mark Ronson ("Uptown funk"), quien la semana pasada reveló que ha grabado junto a ella "su música favorita" y que todos los días se despierta queriendo volver al estudio. Otra colaboración confirmada es el regreso de RedOne, coautor de sus mayores hits ("Just dance", "Poker face" y "Bad romance"). "Seguiremos trabajando hasta tener el mejor álbum de la década", ha dicho el compositor.

Menos ambiciosa es la apuesta de Christina Aguilera (35), quien ha señalado que su próximo disco, el primero desde "Lotus" (2012) y que espera lanzar antes de fin de año, tendrá un tono íntimo y con un mensaje de amor y esperanza dirigido a sus fans, tal como se puede escuchar en "Change", una balada que estrenó en junio y que dedicó a las víctimas del tiroteo en el club Pulse de Orlando. Hace unos días, Aguilera estrenó "Telepathy", un sencillo de alma funk, que escribió la cantante y compositora Sia, y en la que se hace acompañar por el guitarrista Nile Rodgers (Chicago). La canción da cuenta de una versatilidad que podría expresarse en su nueva producción.

Aparece primer atlas lingüístico y etnográfico de Chile

El Mercurio

Miembro de la Academia Chilena de la Lengua, Claudio Wagner, ha trabajado desde 1996 en esta obra que reúne más de 250 mil palabras y expresiones usadas en 216 localidades del país.  

Maite Manzanares 

¿Cómo hablamos los chilenos? ¿Qué diferencias lingüísticas hay a lo largo del territorio nacional? Casi 20 años de investigación ha implicado realizar el primer Atlas Lingüístico y Etnográfico de Chile (ALECh), el que recopila más de 254 mil palabras usadas a lo largo del territorio nacional. "Pertenece a ese tipo de obras que llamo 'clásicas': nació siendo clásica, solo le falta la consagración que llega con el tiempo. Será siempre obra de referencia, obligado punto de partida, abridora de rumbos", escribe el director de la Academia Chilena de la Lengua, Alfredo Matus, sobre la obra que ahora permite que Chile se sume a la lista de los países que ya tienen los suyos, como Estados Unidos, Canadá, Colombia y México.

Todo comenzó en 1996, cuando su autor, el lingüista y miembro de la Academia Chilena de la Lengua Claudio Wagner, reunió a un equipo de investigadores para desarrollar este atlas, el que se concretó gracias a dos proyectos de investigación Fondecyt. Así, comenzó un trabajo de tres años de encuestas a lo largo de todo el país (específicamente en 216 localidades), y luego, años de procesamiento de la información.

La palabra "bolita", por ejemplo, es usada desde el norte de Chile hasta la IX Región, pero desde Valdivia hasta Cochrane (en la XI Región), la que predomina es la palabra de origen ítalo-germano "bocha", dando cuenta de la influencia de los colonos alemanes en el sector.

Ejemplos como este muestran que el ALECh permite develar aspectos cotidianos de la vida, costumbres e influencias de otras comunidades idiomáticas en el habla nacional. "Considerando que el lenguaje de un pueblo constituye el patrimonio cultural inmaterial más profundo y que mejor lo caracteriza, un atlas lingüístico se convierte en un instrumento insustituible de diagnóstico lingüístico global de un territorio determinado, perdurable por mucho tiempo, dada la lentitud natural de los cambios que se producen en la lengua, que puede enseñarnos mucho acerca de una serie de realidades no lingüísticas, como la existencia de pueblos originarios hoy ya desaparecidos, migraciones llegadas al país y su influencia en el español, desplazamiento de poblaciones, interrelación con pueblos originarios vigentes, relación entre límites políticos y fronteras lingüísticas, y la existencia de objetos y costumbres hoy ya desaparecidos o en extinción", dice Wagner.

Actualmente existe una versión demostrativa del atlas en el sitio Atlaslinguistico.cl, página donde puede comprarse la versión completa, con sus 1.147 mapas. El formato impreso está a la espera de su publicación: "Los costos de impresión para los cinco tomos del ALECh, que implican más de 1.300 páginas, solo podrían ser asumidos por una empresa privada o por el Estado", comenta Wagner.

"Creo que para el hablante común de nuestro país los ejemplos entregados deberían revelarle todo un mundo sorprendente -concluye Claudio Wagner-. Primero, por la existencia de todas las variantes dialectales que solo un instrumento como un atlas lingüístico puede entregar, y que normalmente desconoce o conoce a medias, incluido el encuestador. Y segundo, por la riqueza que cada palabra manifiesta al ser estudiada, ya que el examen de su distribución espacial da cuenta no solo de las personas que hoy la hablan y qué las motiva, sino también de la historia de las personas que la hablaron y cuyo lenguaje reflejaba su actuar como seres humanos, que se fue perfilando como herencia para las generaciones futuras".

Muere el pianista David Tudor, motor de la música contemporánea

La Jornada

El pianista y compositor estadounidense David Tudor falleció este sábado a los 70 años en Nueva York, donde desarrolló una trayectoria que lo ubica como motor del avance del arte de la música, en particular por su estrecha colaboración con John Cage, de quien estrenó la legendaria partitura 4´33”: una exploración profunda acerca del valor del silencio.

Alumno de Irma Wolpe, compositora rumana nacida de Irma Schoenberg y casada con el también compositor alemán Stefan Wolpe, David Tudor aplazó su vocación como compositor para dedicarse a una carrera pianística singular: dar a conocer las obras que ningún otro intérprete estaba dispuesto a arriesgar.

Fue así como dio a conocer al gran público a Pierre Boulez, Karlheniz Stockhausen (quien escribió para él su Sexto Klaviertstück), LaMonte Young (después muy popular como pionero del minimalismo) y Morton Feldman, hoy todos ellos monstruos sagrados.

Las obras para teclado más importantes de John Cage fueron escritas en colaboración con David Tudor. Cage decía que el secreto consistía en “proponerle un proyecto en el que se sintiera cómodo y lleno de curiosidad”.

Dio a conocer, por ejemplo, la fundamental Music of Changes, de Cage, el Concierto para piano y orquesta y un momento definitivo en la historia de la música ocurrió el 29 de agosto de 1952 en Woodstock, cuando se estrenó 4´33”, una obra en tres movimientos cuya partitura ostenta una sola palabra: “tacet”, vocablo latino que en la técnica musical indica al intérprete como “el que calla”, “el que queda en silencio”.

La obra consiste en tres movimientos, durante los cuales el pianista no emite nota alguna. Un metrónomo sobre el piano indica el tiempo de duración de cada movimiento y el solista se limita a pasar las páginas de la partitura, que están en blanco. Al terminar, cierra la tapa del piano y agradece los aplausos del público.

Esa exploración del silencio ha sido tomada por igual como broma, ofensa y asombro. En el estreno en Woodstock, contó a La Jornada la pianista Margaret Leng Tang, alumna de John Cage y quien estuvo en el estreno en Woodstock, se escuchó el murmullo de los grillos en el bosque, el viento al pasar por las ramas de los árboles, vieron relámpagos y escucharon truenos “en una noche muy hermosa en el bosque”.

Por su trabajo en estrecha colaboración con John Cage, se le atribuye a éste último una partitura que en realidad escribió David Tudor: Reunion (1968), que incluye una partida de ajedrez donde cada gambito, cada cambio de escaque, cada movimiento de piezas correspondía a sonidos, luces y efectos térmicos.

El estreno lo realizaron el propio Tudor y como jugadores de ajedrez participaron John Cage y Marcel Duchamp.

Las composiciones de David Tudor, en lo sucesivo, se circunscribieron al universo de la música electrónica.

Ha muerto, este sábado, un motor de la cultura musical contemporánea.

sábado, agosto 13, 2016

De Iggy Pop a John Lydon: A 40 años del estallido los héroes del punk coinciden en Chile

La Tercera

Durante este semestre, la cartelera de conciertos reúne a cinco pioneros del género en Santiago.

por Andrés del Real

La historia del punk tiene su propio Día de la Independencia. Fue el 4 de julio de 1976, cuando los Ramones cruzaron el charco y dieron su primer concierto en el Reino Unido, en el club londinense Roundhouse y frente a una audiencia donde figuraban varios de los nombres que luego animarían la primera oleada británica del género. Varios pero no todos, porque esa misma noche, en el Black Swan de Sheffield, The Clash debutaba en los escenarios en un no menos legendario show junto a The Sex Pistols.

A 40 años de aquella noche icónica, que propulsó la revolución musical y cultural que estalló mundialmente al año siguiente, varios de los protagonistas de la prehistoria del movimiento coinciden por estos días en los escenarios chilenos. Sin ir más lejos, sólo durante esta semana, el público santiaguino pudo atestiguar el regreso de Television, conjunto emblemático de la escena alternativa de Nueva York en los 70-y pioneros de casi todo subgénero rockero que lleve el prefijo “post”-, mientras que mañana, en la Blondie, debutará en la capital PiL, el proyecto que el cantante John Lydon formó en 1978, tras el abrupto final de los Sex Pistols.

A estos se suman otros tres patriarcas de la escena estadounidense que llegan por primera vez a Chile: el ex baterista de Ramones, Richie Ramone, que actuará junto a su banda el próximo viernes 19 en el club Rock y Guitarras; el legendario Iggy Pop, que se presentará en el Movistar Arena el 10 de octubre; y, para cerrar, el primer encuentro con sus fanáticos chilenos de Descendents -el 7 de diciembre en el Teatro La Cúpula-, banda californiana formada en 1977 que inspiró a varias generaciones de grupos ligados a la vertiente más popera del hardcore punk, como Green Day y The Offspring (estos últimos, también con fecha de regreso a Chile para septiembre).

La constelación de próceres del punk que propone la cartelera de este semestre invita a preguntarse por la real vigencia del movimiento, que a mediados de los 70 cuestionó lo establecido acelerando el rock and roll imperante e instalando la idea del “hazlo tú mismo”, y que ahora parece reducido a la actividad intermitente de sus viejas glorias. ¿Existe realmente una continuidad del género, o este simplemente mutó en diferentes direcciones y otras expresiones artísticas?

“El punk no es simplemente corte de mohicano y alfileres en la ropa. Es un espíritu, con un linaje y una tradición”, aseguraba en una entrevista reciente con The Guardian el director Don Letts, autor del celebrado documental Punk: Attitude. Mientras algunos postulan hace años que el punk fue sólo una idea estética que se estandarizó, y que sigue presente en poleras de jovencitas de bien y en los diseños de la británica Vivienne Westwood, en su filme de 2005 Letts lo presenta más bien como una actitud, que desde fines de los 70 ha estado presente en todo tipo de manifestaciones.

Una opinión similar a la de Kevin “Noodles” Wasserman, guitarrista histórico de los californianos The Offspring, parte de la camada que revivió y masificó el estilo a comienzos de los 90 junto a coterráneos como Rancid y Green Day. “Definitivamente sigue vivo. Cuando era un niño el punk rock me mostró cómo vivir mi vida y a no aceptar lo que está mal. Si algo está torcido, no puedes aceptarlo, tienes que enfrentarlo y buscar algo mejor, y de eso se trata finalmente”, explica a La Tercera Wasserman, que el próximo 3 de septiembre regresa a Chile con su banda, como parte de una nueva edición del festival Rock Out en el estadio Santa Laura.

¿Hay futuro?

La idea de algo desechable y de su propia autoextinción estuvo presente desde los inicios del punk, en especial en su corriente británica. Los propios Sex Pistols inspiraron el slogan del “no future” en su himno God save the Queen de 1977, y ese mismo año sus compatriotas del grupo Crass rayaban las paredes de Londres con la frase “El punk ha muerto, larga vida al punk”.

“Para mí, ser punk siempre fue estar en cambio permanente, transformarse sin imitar a nadie”, declaraba en julio a este medio John Lydon, quien tras dos años y medio al frente de los Sex Pistols se reinventó al alero de Public Image Ltd, proyecto experimental que sentó las bases de lo que se conoció como post-punk, y que el año pasado reafirmaron su supervivencia con el lanzamiento de What the world needs now.

Tal como Lydon, la mayoría de los grandes referentes del movimiento han escapado a la etiqueta del punk y han optado por la metamorfosis constante. Es el caso de Iggy Pop, que desde su debut junto a The Stooges en 1969 ha transitado por diversos ritmos junto a distintos aliados. El último de ellos, Josh Homme (Queens of the Stone Age), con quien concibió el sólido Post pop depression, el álbum que lo trae ahora a Chile.

La regla tiene sus excepciones. “Yo más que nada intento mantenerme fiel a mis raíces”, dice Richie Ramone, sobreviviente de una banda que durante tres décadas, y pese a moldearse a las modas, nunca transó sus bases. “Finalmente todo es rock. El punk es sólo un concepto acuñado en los 70, y aunque seguimos tocándola, no me siento responsable de mantenerla viva”, aclara (ver entrevista a la derecha).

Para “Noodles”, el futuro del género también pasa por el cambio más que por la repetición de un sonido. “Para que algo sea realmente punk tiene que poder agregar algo distinto, ser fiel a ese espíritu. El punk rock siempre ha sido sobre romper las reglas y creo que aún hay bandas que hacen eso, sin sonar como los grupos de la vieja escuela”, cierra.

Javiera Mena tras 10 años de carrera: "La esencia sigue siendo la misma"

El Mercurio

La cantante nacional se prepara para celebrar con un concierto una década del lanzamiento de "Esquemas juveniles", disco que marcó su destape en la industria.  

Valentina Gracia Magallón 

Giras por Argentina, México, EE.UU. y España, nueve conciertos en regiones y presentaciones en el Festival de Viña del Mar y Lollapalooza marcan el 2016 de Javiera Mena.

El concierto que realizará en el Teatro Caupolicán el próximo 4 de septiembre "es para celebrar el primer disco, pero también toda mi carrera que empezó antes de Esquemas", sostiene. Antes de 2006, sus canciones ya circulaban por My Space y se había presentado en tocatas universitarias, pequeños bares y colaborando con otras bandas.

Desde que ese mismo año viajó a Argentina para grabar con el productor Cristián Heyne, las visitas a otras latitudes no han parado. La carrera de la cantante se ha desarrollado en gran medida en el extranjero, gracias a la difusión de su música por internet, la que ha sido bien recibida en EE.UU., España, Perú y hasta Japón.

Todos estos viajes y presentaciones son totalmente gestionados por ella. La intérprete de "Espada" trabaja sin el apoyo de una disquera, por lo que ella misma debe contactarse con productores para fijar las fechas de sus conciertos. "Me tocó estar cuando se estaba armando una escena independiente en Latinoamérica, lo que me ayudó a que me fuera bien sin una estructura tan rígida a mis espaldas", afirma.

Tras más de una década en los escenarios y cuatro álbumes, la música electro pop de Mena ha cambiado. La artista considera que "si bien ha tenido mutaciones en los diferentes trabajos, la esencia sigue siendo la misma", por lo que está conforme con la evolución de sus temas "que conservan quien soy yo, pero todos aportando algo distinto".

Sobre su show en el Caupolicán prefiere no adelantar mucho. Los preparativos se están realizando a distancia, ella en Madrid y su banda en Santiago, con quienes coordina a través de Facetime y Skype las coreografías, visuales y la lista de canciones. "Voy a tocar temas de todos los discos, por algo es un repaso, pero también va a haber covers y tres invitados que quiero dejar como sorpresa", asegura.

Tras su show en Santiago realizará una gira por el norte del país y otra por Latinoamérica. A pesar de que un potencial nuevo álbum llegaría a fines de 2017, Mena utilizará la misma fórmula que ocupó con "Otra Era" y lanzará singles durante el próximo año: "No voy a esperar un disco para sacar temas. Me encanta que las canciones se puedan disfrutar sin un disco".

Entradas

Los tickets para el recital del 4 de septiembre en el Teatro Caupolicán están disponibles a través de sistema Ticketek, con valores de $11.500 tribuna y $12.800 cancha.

Chancho en Piedra lanzará disco en el Teatro Caupolicán

El Mercurio

La banda nacional presentará en concierto "Funkybarítico hedónico fantástico", su primer álbum de estudio en 5 años, el 8 de octubre. Las entradas están disponibles a través del sistema Ticketek, con valores desde $8.000 a $25.000.

Steve Reich: 80 años de un músico influyente y transversal

El Mercurio

El compositor estadounidense habló con "El Mercurio" acerca de su momento actual, su visión respecto de los diversos públicos a los que ha llegado con su música y cómo ha influenciado a bandas como Sonic Youth, King Crimson y Radiohead.  

Álvaro Gallegos M. 

En música se suele abusar del término "influyente", pero es indiscutible que en el compositor estadounidense Steve Reich, quien en octubre próximo cumplirá 80 años, es una condición que define su quehacer artístico. Pionero de toda una corriente de composición, el minimalismo, aunque no puede proclamarse el padre de esta estética, sí es el que más huella dejó a su paso en lo que se refiere a incidir en diversas corrientes musicales. Una influencia que se deja ver desde compositores posteriores a su generación, como el exitoso John Adams, pasando por grupos de rock como Sonic Youth y King Crimson, el trabajo de numerosos DJs hasta artistas inclasificables como Laurie Anderson.

Para Reich, quien conversó con "El Mercurio" en su hogar en pleno campo, cerca de New Canaan, Connecticut, esta transversalidad es algo natural. Así lo explica él mismo: "No es algo nuevo ni revolucionario en la música occidental. Si vamos hacia atrás, gente como Dufay o Palestrina hicieron misas basadas en cantos populares. Luego Haydn, en sus sinfonías, usó melodías de cantos de borrachos. O, por supuesto, Bartók, que -si escuchas sus cuartetos- es difícil delimitar dónde termina la canción de raíz folclórica y dónde comienza Bartók. En mi país, el caso de Gershwin, ¿era un gran compositor o un gran autor de canciones? ¡Era ambas cosas!".

Reich recalca la importancia de la "naturalidad" del cruce entre "docto" y "popular", desestimando las fusiones premeditadas, y denunciando a quienes pusieron barreras para una confluencia, según él, inevitable. "Lo que pasó con mi generación, es decir, yo, Terry Riley, Philip Glass, es que reabrimos la ventana que habían cerrado Boulez y Stockhausen, y que normalmente había estado abierta", dice con aires de satisfacción.

Las siempre imprecisas etiquetas

Reich atribuye su llegada a públicos diversos a su propia formación. "Mi vida musical comenzó a la edad de 14, cuando descubrí a Bach, a Stravinsky y su 'Consagración de la Primavera' y el jazz, a través de discos de Charlie Parker y Miles Davis", rememora sobre el inicio de un periplo de absorción musical, que incluyó estudios con Luciano Berio, ver en numerosas ocasiones a John Coltrane en vivo y el estudio in situ de la música africana en Ghana y sonidos de la tradición hebrea en Israel. "La gente que escucha mi música, ya sea les guste el rock, el jazz, la música africana o la música clásica en general, puede conectarse de alguna manera con lo que hago, porque reconoce los ingredientes", apunta respecto a su variopinta base de admiradores.

El compositor ha desafiado las clasificaciones, rehusando verse a sí mismo como un minimalista. "Son palabras que tienen lugar para periodistas e historiadores, no para los compositores", dice con seriedad. "Cuando hicimos la grabación original de 'Music for 18 Musicians', en las tiendas lo ponían a veces en la sección de música clásica, o de electrónica, rock progresivo o de música del mundo", recuerda acerca de un hito de su trayectoria que este año cumplió cuatro décadas.

Fue esa composición precisamente la que probablemente más le ha atraído oyentes de otros estilos. No es una casualidad, por ejemplo, que el comienzo de la canción "Burn the witch", del más reciente álbum de Radiohead, suene como una obra de Reich. Él es amigo del guitarrista de la banda inglesa, Jonny Greenwood, y en 2012 el estadounidense hizo la obra "Radio re-write", basada en canciones del grupo, pero fue un poco antes, en 2008, que Reich escribió una obra específicamente para conjunto rock, "2x5". "Me encanta el bajo eléctrico y quería hacer una obra donde este tuviera un rol importante", explica, "cuando la compuse, pensé ¿quién la va a tocar? No podía dársela a músicos clásicos que no tendrían el feeling , y tampoco a músicos rock que no pueden leer partituras. La solución fue Bang on a Can, cuyos integrantes tienen un background en ambos lenguajes".

Entre las numerosas celebraciones musicales por sus 80 años, una de las más vistosas es la que hará la Orquesta Sinfónica de Londres el próximo 6 de noviembre en el Barbican de esa ciudad, bajo la dirección de Kristjan Järvi. Y, pese a que el grueso de su catálogo corresponde a obras para un puñado de instrumentos, actualmente planea hacer una obra sinfónica, formato poco tratado por él. "Participará un conjunto de solistas", adelanta, "como en un concerto grosso ".

Ahora que se acerca a las ocho décadas de vida, el compositor reflexiona, y piensa que el aprendizaje es algo constante. "Cuando hablo de aprender, no me refiero solo en lo musical", explica sonriente, "por ejemplo, en este momento estoy en clases de español". Dice que es por algo práctico, útil para sus visitas a Latinoamérica. De hecho, hace un par de años estuvo en el Colón de Buenos Aires. ¿Y Chile? "¡Cuando me inviten!", responde entusiasmado.


 Discografía seleccionada

Early Works (2005): Reúne las obras seminales de su estilo, como los experimentos en cinta "It's Gonna Rain" y "Come Out", donde surge la idea de usar patrones rítmicos que se desfasan. Además incluye "Piano Phase", origen del phasing , y la "Clapping Music", para dos intérpretes que baten sus palmas.

Music for 18 Musicians (1978): Continúa siendo la obra más admirada de Reich, donde su lenguaje se consolida. Se aprecia claramente el concepto de la música como un proceso, y este disco es también el punto de partida para el conjunto conocido como Steve Reich & Musicians.

WTC 9/11 (2011): Una de las obras más personales del compositor es una conmemoración de los 10 años del atentado al World Trade Center. Participa el Kronos Quartet y utiliza voces grabadas de testigos de la tragedia. Incluye también las obras para percusión "Mallet Quartet" y "Dance Patterns".
Celebrando... y siempre aprendiendo


Robert Glasper debuta en Chile: "Experiment es una gran cazuela de música"

El Mercurio

El pianista de jazz actúa este lunes 22 en el Teatro Nescafé de las Artes como figura del ciclo Santiago Fusión. Trae una propuesta que es un muestrario de las músicas afroamericanas actuales.  

IÑIGO DÍAZ 

El jazz es la música de lo impredecible y lo contrastante. Una característica que les permite a muchos músicos de nuestros tiempos recorrer distintos espacios sónicos simultáneamente.

Así ha sido para solistas de los años 90 como el contrabajista Christian McBride, en un tránsito desde el post bop hacia experimentos que involucran electrónica, funk y hip-hop. También figuras actuales como la cantante y bajista Esperanza Spalding o el cantante José James, quien hizo el camino inverso: viajó desde el soul hacia el jazz clásico con su espléndido disco "Yesterday I had the blues: the music of Billie Holiday".

Pero si de pioneros en este campo se trata, Herbie Hancock ha sido sinónimo de multiplicidades creativas. "Herbie ha tocado la música popular de su tiempo. Para nosotros, su álbum 'Sunlight' (1978), con la influencia del piano Rhodes y el (sintetizador de voz) vocoder, fue determinante", dice desde Japón el pianista Robert Glasper.

Será la figura en la próxima cita del ciclo de conciertos Santiago Fusión, que antes ha programado estrellas como Chick Corea, Maceo Parker, el propio Herbie Hancock y la misma Esperanza Spalding. Glasper se presentará con su proyecto Experiment este 22 de agosto en el Teatro Nescafé de las Artes.

Si bien se había labrado un prestigio en la escena del jazz contemporáneo como pianista, líder de tríos y con una serie de álbumes editados por Blue Note, en 2012 Glasper dio el gran salto junto a su cuarteto Experiment con el disco "Black radio", que le valió el Grammy al mejor disco de R&B. "Ese álbum me puso en un radar y fui visto más allá del jazz. El Grammy me ubicó en un escenario mucho más grande. He tenido ahora más ojos sobre mí y me ha escuchado un público más amplio", dice.

La radio maestra

"Experiment es un híbrido de jazz, hip-hop, R&B y pop. ¡Es una gran cazuela de música!", remarca Glasper. "Como compositor siempre estoy pensando en cada miembro de la banda, y también en cada artista invitado. Así la música fluye de manera natural. Me veo como un director de cine que elige a su elenco de actores", dice, y enumera luego la diversidad de nombres que han trabajado con Experiment en los dos volúmenes de "Black radio": los raperos Common y Mos Def, las cantantes de neo soul Erykah Badu y Jill Scott, y figuras del R&B contemporáneo como Ledisi y Bilal. Un muestrario de las músicas afroamericanas actuales.

-¿Cuál es el concepto detrás de "Black radio"?
"Viene de una colaboración con Mos Def. Estábamos hablando metafóricamente sobre el disco 'Black radio' como si fuera la caja negra: lo único que queda después de un accidente aéreo y que contiene todos los datos importantes. También representa lo híbrido y todo lo genuino de la música negra, que debe estar en una black radio . Debería ser en sí misma una black radio ".

LUNES ATÓMICO
Teatro Nescafé de las Artes, 22 de agosto, 21:00 horas. Entradas de $19.000 a $40.000, sistema Ticketek.

Concierto Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil - Aula magna U.de Santiago - Mi17 19:30h


Concierto Madrigales v/s Madrigales Ensamble Oltremontani - Do 21 12h Museo Bellas Artes



En una nueva fecha, el Ensamble Oltremontani presenta en este programa la música del Codice Bonola, como cierre de la exposición del Museo Nacional de Bellas Artes.

Los invitamos a sumergirse en la Italia de los ss. XV y XVI para oír los sorprendentes madrigales de los maestros de la época, pero enfrentados a sus versiones satíricas y humorísticas. Citas textuales de la música y textos absurdos, eróticos y llenos de metáforas. No se lo pierdan!

El concierto se realizará el próximo domingo 21 de agosto en el Sa​l​ón Blanco del MNBA a las 12:00 horas. La entrada es liberada. Los esperamos.​


lunes, agosto 08, 2016

Tito Fernández, cantautor chileno: "No quiero ser recordado"

La Tercera

Tito Fernández (75) aún se estremece: “Una señora en el centro una vez me dijo: ‘¿usted es el Tito Fernández? ¡Qué lástima que no lo hayan fusilado los militares!’. Me chocó y no lo olvide más. Era una señora muy linda, pero cómo podría haber habido tanta maldad en ella. Debe haber sido alguien muy a favor de los militares. Se le notaba además, esa clase social se conoce rapidito”.

¿Y cómo le gustaría ser recordado?

Noooo, nada: no quiero ser recordado. Yo sé que va a ser inevitable, por eso le he contado a algunos familiares muchas cosas que van a tener que aclarar cuando yo no esté. Pero no quiero ser recordado. Ya no voy a estar. Punto.

Aunque se resiste a la memoria colectiva, El Temucano dio este año el primer gran paso para entrenarse en la nostalgia: el 26 de agosto agendó en el Teatro Caupolicán un show publicitado como su despedida de los grandes escenarios. “Estos espectáculos requieren dos horas de actuación y ya no estoy en edad. El médico me dijo hace 30 años que parara la chacota, que cantara sentado, pero yo no puedo. Si paso mucho tiempo haciendo un show, termino como trapo. Lo empecé a pasar mal en mis últimas presentaciones, porque salgo y lleno el escenario, tengo presencia, que es algo que no ha aprendido ningún otro artista”.

¿Hay un sentimiento especial por este adiós?

Ninguno. Me da lo mismo. Hace 20 años que no escribo un verso, una línea, una estrofa. ¿Para qué? He grabado 96 discos y 800 canciones. La nostalgia es para otros. Los cantores somos diferentes.

¿Por qué?

Puedes acusar a un cantor de cualquier cosa, menos de cantar lo que no es. Pero como a nadie le gusta la verdad, siempre seremos atacados. Por eso hay un tipo que se hizo famoso diciendo: “No hay nada más difícil que vivir sin ti”. Y eso no puede ser. Hay cosas mucho más difíciles. Yo no podría subirme al escenario a cantar eso. Luis Miguel es extraordinario, pero canta: “Si nos dejan/ nos vamos a querer toda la vida”. ¿Y si no nos dejan? Nadie se ha preguntado eso. No conozco a ningún cantor que no le llegue a la gente.

¿Lo sintió desde un principio de su carrera?

Yo no tengo carrera. Lo mío es un destino. ¿Cuándo empezó mi carrera? No tengo idea

Pero usted grabó canciones, tiene una discografía, salió de gira.

Yo no he sacado nunca un disco, lo sacó una empresa, pero yo no. ¿Cómo de un destino vas a hacer una carrera? Todavía me siento un extraño cuando la gente me saluda en la calle. Hay señoras que me abrazan y se ponen a llorar, y yo no sé qué hacer. Entonces ni salgo. ¿Cómo te sentirías si un desconocido te empieza a besar las manos?

¿Le cuesta asumir que genera un lógico interés público?

No fui hecho para las entrevistas. Estoy dando una entrevista porque me dijeron que hablara del recital. Mira: yo fui muy curado. Curado curado. Y no creo que a nadie le interese ser como a ese tipo. Lo hacía para evadirme de la gente. Después descubrí que vivo del público. Pero yo no sé cómo atender a la gente. El Tito Fernández sí. El tiene como 35 años, pero yo ya tengo 75.

¿Son dos personas distintas?

Si, y no tengo nada que ver con Tito Fernández, yo solo lo recreo, y se lo digo al público. Muchas veces me aburrí del Tito. Me esclavizaba, porque nadie hablaba conmigo, todos hablaban con él. Y la gente no me conoce: sólo me ha visto en el escenario y saca sus conclusiones.

¿Ha pensado en su legado?

Yo no escribí nada para que fuera legado de alguien. Si alguien lo quiere tomar como legado, que tome lo que quiera o lo que le sirva.

Cuesta seguir un diálogo más lineal con El Temucano. Como casi ningún otro músico chileno, su centro de operaciones es una oficina tapizada con sus reconocimientos y galardones, mezclados entre una biblioteca con libros de J. J. Benítez y un diario de vida que empezó a escribir en 1964, distribuido en 83 tomos y 51.189 páginas. El mismo que hoy está resumiendo por encargo de un editorial. Entonces, ¿por qué a un hombre tan preocupado por su pasado no le importa su legado? “Eso es lo que el sistema te exige. Yo sólo quiero dejar esto a mis hijos para que lo muestren. Y el libro lo estoy haciendo porque me lo pidió un editorial, o sino no lo hago”.

De alguna manera, Fernández se mueve en esa dualidad que marcó su vida: también como casi ningún otro músico nacional, su obra fue absolutamente transversal, iniciada en 1971 en Dicap (el sello de las Juventudes Comunistas) y luego admirada por militares y representantes de derecha (“Alguien me dijo que Pinochet era mi admirador. Puede ser, si era un ser humano”).

De hecho, el hombre de Me gusta el vino no dejó Chile durante la dictadura y tuvo una activa agenda en vivo y en TV. “Fue terrible: yo fui detenido, era un artista perseguido y cantaba en TV porque un fulano de determinado canal me consiguió un espacio para ese programa. Mi canto no era mío, ni yo tampoco, me podían matar al otro día. Pasé 17 años en esa disyuntiva. Pero había que comer, el canto era lo que me daba más dinero”.

¿Se arrepiente de algo?

Hice lo que pude y no pude hacer más. A mí me asignaron algunas tareas, no puedo decir quién ni para qué, pero me recomendaron que no me asilara y que pusiera las palabras “obrero” y  “trabajador” en una canción. Hice un show homenaje a Víctor Jara en 1978 en el Gran Palace, adentro había una comisión de militares determinando sí yo podía seguir actuando o no. Eso me lo dijo en Miami alguien de la CNI que ya jubilado me invitó a un asado: él estuvo ahí, hizo un informe positivo y yo pude seguir cantando.

¿Y qué sentía al ver a sus compañeros perseguidos o exiliados?

Me sentía haciendo algo muy importante. De hecho, yo iba para el extranjero a cantarles. Y ellos estaban afuera, no se exiliaron. No pudieron entrar, esa es la verdad. Otros decidieron irse. Yo me quedé acá para defender el canto popular.

¿Le costó cara esa opción?

Los que hablan mal de mí  lo hacen por envidia, porque no me exilié, porque no me morí. No puedo pedir: “por favor, mátenme para que se queden tranquilos”. Tu ves lo que ha hecho la TV con la Nueva canción chilena: nunca me mencionan, y eso que fui el más popular.

¿Tuvo buena relación con los militares?

Muchísimos eran más admiradores que siete del Temucano. ¿Y se los voy a prohibir? Muchos me quisieron ayudar. Alvaro Corbalán era un gran admirador. ¿Y cómo me lo hago a un lado? ¿Lo echo del camarín? Nunca me dijo si realmente me salvó la vida. Una vez me invitó a una gira con Pinochet y le dije que no. Otra vez me llamó para decirme que intentara parar una entrevista que yo había dado a la revista de la Vicaría, porque me iba a perjudicar. Hablé con la periodista y la sacaron. Otra vez hubo un simulacro de fusilamiento donde él tuvo algo que ver para que no me hicieran nada. Años después, le fui a preguntar si él me salvó la vida. Sólo se sonrío.